DESAYUNO EN PAVÉ

Sin prestarle mucha atención a la vida, ya nos hemos comido siete días. Plato de plata y vaso de lata, aceitunas andaluzas y correveidiles con noticias de penas y alegrías. Truman Capote, un desayuno a lo pobre. Siete ahorcados que miran hacia abajo. Algunos por miedo, otros por hambre y algunos por cachondeo. Vive La Hanged Race!

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Photo: Desayuno en Pavé

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